Mientras en la tribuna de la pista Central se aplaudía la coronación de los grandes campeones bovinos y la gente se protegía de la lluvia en los pabellones principales, los chanchos pasaron su primera tarde en Palermo echados en sus corrales, exhibiendo casi obscenamente sus enormes panzas rosas, aquerenciados en el lugar. Es que volvieron a Palermo después de la epidemia de Gripe A del año pasado y fueron una nueva atracción para las 33.092 personas que ayer visitaron La Rural.
Son 70 los ejemplares, de seis razas diferentes: Hampshire, Yorkshire, Landrace, Duroc Jersey, Spotted Poland y Pietrain. Y tienen algo especial, que despierta la simpatía de la gente. Brenda (5) decía “son un poco asquerosos”, pero igual no pudo resistirse a sacarse una foto con ellos. Lo mismo que Javier (5), que eligió a los chanchitos como sus animales preferidos.
Pero más allá de la simpatía que genera su vuelta, para los productores fue un perjuicio económico muy grande lo que pasó el año pasado. Saúl Pedersoli, productor de la localidad de Morse, cerca de Junín, lo ratifica: “Fue un año difícil, teníamos todo listo para venir a Palermo” . Un año después, la gente recorre esta parte de la exposición sin temores. “Hasta ahora ni salió el tema de la gripe. La gente nos pregunta cuánto pesan los animales o por las diferentes razas, pero de la gripe ni se habla”, dice Pedersoli. “Teníamos un gran entusiasmo por volver a Palermo”, comenta ansioso Raúl Vicente, que tiene 67 años y lleva 45 temporadas exhibiendo sus animales en La Rural. “Mi sueño es llegar a los 50 años como productor y retirarme. Esperemos poder cumplirlo”, comenta.