Griselda se consuela pensando que, al menos, aún tiene lágrimas para llorar. Este comentario que ahora expresa como una broma fue motivo de consulta médica. Por ahora, la sequedad de su ojo llega a una molestia, cansancio en la vista, ese ver nublado tan agotador. "Es un cuadro leve, me dijo la doctora", cuenta ella cuando sale de la oculista con el diagnóstico. Con unas gotas y descansando la vista cada una hora su especialista le prometió que se va a mejorar pronto, porque su patología es de las leves.
Lo que Griselda tiene es una de las enfermedades oftalmológicas más frecuentes: ojo seco . Según explica a lanacion.com la especialista de estas patologías en el Hospital Italiano, Eliana Segretin, este mal se produce por una falla en la película lagrimal que cubre la superficie del ojo, responsable de mantenerlo hidratado. "Es cada vez más habitual porque, además de las personas de edad avanzada, mucha gente padece de ojo seco por la creciente contaminación ambiental y la exposición prolongada frente a la computadora", señala.
Su colega, la oftalmóloga Carla Vitelli, también observa un aumento del número de pacientes con este problema. "Con el ritmo de vida actual, con mucha lectura y computadora se genera una mayor atención visual, nos concentramos en la tarea y disminuye la frecuencia de parpadeo, que es un reflejo involuntario que permite que la película lagrimal humedezca la superficie corneal del ojo y de ahí que aparezcan cada vez con más frecuencia los síntomas de ojo seco", explica.
Esto explica que los tratamientos no consistan sólo en medicación sino, más bien, en atender a estas cuestiones de la vida cotidiana. "Mejorar el ambiente en el que estamos, la casa, el trabajo, para que no estén tan viciados, y descansar cada una hora la vista de la computadora son dos de las principales recomendaciones para todo el mundo", señala Segretin.
Además, hay tratamientos más específicos según los diagnósticos: gotas para humedecer (llamadas lágrimas artificiales), ungüentos lubricantes (para casos más severos), medicamentos o, incluso, una pequeña cirugía para poner tapones en los conductos de drenaje de las lágrimas.
Video: el síndrome del ojo seco
Matías, un joven de 23 años, con diagnóstico de ojo seco, cuenta que se acercó al médico porque le ardían los ojos cuando se levantaba. "A veces es simplemente una molestia, pero a medida que pasa el día me molesta más", dice. "Ahora, me dieron unas lágrimas, gotas oftálmicas lubricantes que sirven justamente para que el ojo esté más húmedo".
Pero reconoce que no cumple con el tratamiento al pie de la letra: "De por sí no reduje el tiempo de mirar televisión o usar la computadora; además, esto de las lágrimas lo cumplí los primeros meses pero me tenía que poner 4 veces al día y me olvido. Hoy me pongo sólo cuando me acuerdo o cuando me molesta mucho".
La especialista reconoce los síntomas del joven y agrega otros como irritación ocular, cansancio visual, pesadez en los párpados y alteración visual transitoria. Y sostiene que estas manifestaciones tienen diferentes grados: "Incluso están aquellos pacientes que no tienen ni lágrimas para llorar y se quedan con esa sensación de angustia sin poder expresarlo físicamente", dice Vitelli. Para concluir en que, si bien esta enfermedad no se cura, pueden reducirse mucho los síntomas y así se recupera buena parte de la calidad de vida perdida.