La crisis del papel mata a la revista El Gráfico, la “Biblia del deporte” :: DIARIO JUNIN - Junín Bs As
jueves 18 de enero de 2018 - 19:14                3846
18.01.2018 - 19:14                3846
La crisis del papel mata a la revista El Gráfico, la “Biblia del deporte”
La publicación dejará de imprimirse a un año de cumplir el centenario
La crisis del papel mata a la revista El Gráfico, la “Biblia del deporte”
Es como si algún día, dentro de varias décadas, River o Boca dejaran de jugar: una de esas noticias que, si alguien la hubiese pronosticado hace 30 años, nadie la habría creído posible. En un nuevo golpe para la crisis terminal que sufre la prensa escrita, vapuleada por el avance tecnológico y la velocidad de las noticias on line, la revista El Gráfico, un icono del periodismo deportivo impreso, la publicación argentina más famosa de Latinoamérica, ya es historia. La empresa Torneos, una productora de contenidos audiovisual dedicada a la transmisión y organización de eventos deportivos, y dueña de la revista desde 1998, informó este martes que decidió “discontinuar la versión impresa” de la publicación. Fundada en 1919, habría festejado su centenario el próximo año. Rusia 2018 será el primer Mundial de fútbol sin El Gráfico.

Generaciones de argentinos y latinoamericanos aprendieron a leer o empezaron a leer con El Gráfico, pero en particular la revista fue un tótem para los deportistas: no había futbolista que no soñara con aparecer en la tapa (“ser la tapa”, toda una definición de existencia) en alguno de sus 4.489 números, publicados con frecuencia semanal desde su fundación hasta 2002 y mensual desde ese año hasta enero de 2018, una baja en la periodicidad que también graficó su declinación en el mercado. Diego Maradona fue quien más veces lo logró, con 134, aunque Lionel Messi encabezó el ranking de apariciones en la versión mensual. “Para cualquier jugador del fútbol argentino sólo existen tres sueños: jugar en la Primera de su equipo; salir en la tapa de El Gráfico; jugar en la selección nacional”, había dicho Alfredo Di Stéfano.

Con enviados especiales por todo el mundo para cubrir los grandes acontecimientos, como solo hacían un par de revistas en Europa, producciones periodísticas exclusivas, como el encuentro entre Pelé y Maradona en 1979, y un material fotográfico imbatible –acaso su imagen más célebre haya sido “el abrazo del alma”, un hincha sin brazos arrodillándose ante dos futbolistas argentinos durante los festejos por el Mundial 78-, El Gráfico ganó un prestigio notable en América Latina. Fue considerada “la Biblia del deporte”.

El magnetismo que conseguía sobre millones de argentinos era aún mayor para los periodistas. Su redacción fue durante décadas el Shangri-La de los cronistas deportivos: el lugar al que todos aspiraban. En sus páginas escribieron los mejores especialistas, algunos míticos como Dante Panzeri, el director que en 1962 renunció a su cargo porque los dueños de la publicación, entonces a cargo de la editorial Atlántida, lo obligaron a incluir un comentario del ministro de Economía del país sobre un Boca-River jugado ese fin de semana. Algunos meses atrás, un lector de El Gráfico le había escrito a Panzeri una carta en la que expresaba que su opinión debía ser más importante que la de la revista porque “el cliente siempre tiene la razón”, a lo que el director le respondió: “El Gráfico no es una tienda ni una fiambrería. Entre el cliente y la verdad seguimos optando por la verdad, que entendemos es la mejor manera de defender al cliente”.

Desde que en 1925 se convirtió exclusivamente en una revista deportiva –hasta entonces apuntaba al interés general-, El Gráfico fue determinante para que el fútbol argentino se emancipara de la influencia británica en el juego. Las páginas de la revista le dieron la bienvenida a “La Nuestra”, un estilo de gambetas y habilidad que los locales se atribuyeron para diferenciarse de los inventores ingleses.

Récord de ventas

Su récord de circulación fue en el Mundial 86. La revista vendió 690.998 ejemplares el fin de semana en que Argentina ganó la Copa del Mundo de México, un contraste marcado con los 17.000 ejemplares que vendía en promedio en los últimos meses, aunque tampoco era una mala cifra para el mercado local. Mayor problema era la falta de publicidad en sus páginas. Puertas adentro de la revista apuntaron a cierta desidia de la empresa desde que su gerencia cambió de ejecutivos hace dos años. Torneos, cuyo principal accionista es DirecTV, una empresa de telecomunicaciones estadounidense, quedó salpicada en 2015 con el FIFA Gate, el escándalo en el que también cayó el entonces CEO y accionista minoritario, Alejandro Burzaco, quien se entregó al FBI como testigo protegido y reconoció que había pagado millones de dólares para que Torneos se quedara con los derechos televisivos de múltiples torneos. Tras el FIFA Gate, la empresa renovó su gerencia.

A pesar de su marcado apoyo editorial a la dictadura militar que sembró de terror al país entre 1976 y 1983, la revista mantuvo su preeminencia en el mercado durante esos años y los siguientes. Su decadencia se hizo más visible en la década del 90 con decisiones editoriales que lo fueron alejando de los lectores (por ejemplo la intromisión en las vidas privadas de los jugadores) y un mercado cada vez más competitivo para hacerle frente a la inmediatez reclamada por el público, como el surgimiento de un diario deportivo, Olé. Ya durante este siglo, el exdueño de Torneos (entonces llamada Torneos y Competencias), Carlos Avila, solía contar en privado que había comprado El Gráfico porque su prestigio le permitía sentarse a la mesa del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, y a partir de esa cercanía entablar negocios mucho más redituables.

El cierre de la revista significó el despido de su ya empequeñecida redacción, signos de estos tiempos, integrada por seis periodistas, cinco diseñadores y un administrativo, además de la pérdida laboral para los cronistas que colaboraban en sus ediciones en papel y web. En medio de un contexto mundial similar, la prensa gráfica argentina atraviesa una descomposición feroz: en los últimos meses dejaron de imprimirse, entre otros medios, los diarios Buenos Aires Herald, con 140 años de historia, y La Razón, con 112 años. También fue disuelta la agencia de noticias DyN.

Para cientos de miles de lectores argentinos que ya no compraban El Gráfico, su cierre significa el fin de una época vinculada a su infancia. Para los periodistas es otro síntoma de la severísima crisis que sufren los medios gráficos tradicionales. En su nombre, El Gráfico, justamente estaba la explicación de su nacimiento, su auge y su final.
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